Señales apuntan hacia una economía más débil en 2026: Podría repetirse el resultado de 0.8% del año pasado.

Estrategia$
Lunes, 27 de abril de 2026

A pesar del optimismo oficial que mantiene una proyección de crecimiento del PIB entre 1.8% y 2.3% para 2026, la realidad actual del país dibuja un panorama distinto. Indicadores del primer semestre, sumados a la desaceleración de Estados Unidos y a un entorno internacional marcado por precios elevados del petróleo, sugieren que México podría no alcanzar siquiera el mínimo del rango gubernamental.   

Peor aún, diversos datos a la fecha apuntan a que el país podría repetir un crecimiento del 0.8%, cifra similar a la registrada en 2025.

Los resultados en los primeros meses de este año mostraron un comportamiento desigual. Por un lado, las exportaciones y el turismo mantuvieron un ritmo sólido. Por otro, la inversión fija —motor clave del crecimiento futuro— continúa en terreno negativo.  

En enero, la inversión fija bruta cayó -2.2% anual. En maquinaria y equipo, un indicador que refleja la confianza o desconfianza de las empresas para expandir su capacidad productiva, tuvo un desplome de -8 por ciento. La industria automotriz, uno de los pilares de la economía, también mostró señales de debilidad, con pérdida de empleos y una caída en exportaciones durante el primer bimestre. Y si bien el mercado laboral formal ha mejorado respecto a 2025, el impulso es insuficiente para compensar la debilidad industrial.

A lo anterior se suma el factor inflacionario, mismo que afecta directamente a los hogares. Con una proyección cercana al 4.5%, cifra por encima del objetivo del banco central de +/- 3%, el poder adquisitivo de las familias se erosiona rápidamente. La consecuencia es un consumo interno más débil, justo en un momento en que la economía necesita que el mercado doméstico compense la fragilidad de la inversión y la industria. Sectores como comercio, servicios personales y transporte resentirán esta presión en los próximos meses.

Por otra parte, está latente el mayor riesgo para el país derivado del desempeño que observe la economía estadounidense.   La prolongación del conflicto en Irán ha elevado los precios del petróleo y amenaza con mantenerlos altos por más tiempo. Si esto ocurre, los analistas estiman que la economía podría perder entre 0.3 y 0.6 puntos porcentuales de crecimiento en 2026. En su análisis de enero próximo pasado, Goldman Sachs estimó que el PIB podría crecer 2.8%, siendo el consenso de los analistas 2.1 por ciento..

Con el 80% de las exportaciones mexicanas destinadas al mercado estadounidense, cualquier desaceleración del vecino del norte se traduce casi automáticamente en menor producción, menos empleo industrial y un freno al crecimiento económico en general.

Los modelos económicos sugieren que una desaceleración en un rango de –0.3 a –0.6 puntos que experimente Estados Unidos, implica que México pierda de –0.2 a –0.4 puntos en su PIB. Si el consenso de los analistas privados ya ubica el crecimiento de la economía mexicana en 1.2%, un choque externo de la magnitud señalada, bien podría acotarlo fácilmente a un rango de  0.8% a 1.0 por ciento.

En 2025 México apenas creció 0.8%, afectado por la debilidad industrial, la caída de la inversión y un entorno internacional incierto. Hoy, varios de esos factores siguen presentes; Inversión fija en contracción; Industria automotriz debilitada; Inflación presionando el consumo; incertidumbre por inseguridad y cambios al Estado de Derecho, Dependencia extrema del ciclo económico estadounidense y Precios del petróleo elevados por tensiones geopolíticas, entre otros.  

La diferencia es que ahora el margen de maniobra es menor: la economía llega a 2026 con menos impulso y un entorno externo más adverso. Asimismo, con un nivel de endeudamiento gubernamental, cuyo servicio ejerce una presión cada día más fuerte sobre unas finanzas publicas debilitadas por proyectos de inversión que no se ve cuando serán autosustentables (Tren Maya, Tren Interoceánico, Refinaría Dos Bocas, AIFA, Mexicana de Aviación, etc.).

En conclusión, aunque el gobierno mantiene su expectativa de crecimiento entre 1.8% y 2.3%, el mercado considera un escenario más modesto. Uno bajo el cual, si la desaceleración prevista para Estados Unidos se materializa, llevaría a que México registrara un crecimiento similar al de 2025, es decir, uno cercano a 0.8 por ciento. Con ello, el estancamiento que caracteriza al país, lejos de superarse, bien podría seguir siendo la marca por el resto del mandato de la actual administración federal. Esto exige que se lleve a cabo un cambio profundo no sólo en materia económica sino en todo lo referente a la gobernanza para superar el letargo de varios años.